La importancia de una paleta equilibrada
Tonos suaves y neutros ayudan a crear ambientes más serenos. Beige, arena, gris claro o verdes delicados aportan armonía visual y permiten que el espacio respire.
Colores que invitan a conectar
Cuando el entorno transmite calma, es más fácil relajarse y compartir. Un living en tonos suaves favorece conversaciones sin apuro y momentos de descanso reales.
Luz y color en equilibrio
Los colores claros reflejan mejor la luz natural, generando sensación de amplitud y frescura. Esto no solo mejora la estética del espacio, sino también la percepción de bienestar.
Un cambio que se siente
Actualizar textiles o pequeños detalles en una paleta más armónica puede ser suficiente para que el living se sienta diferente: más liviano, más acogedor, más conectado.




